Cuidar bien tus calcetines es también una forma de alargar su historia.

Las fibras naturales requieren atención, gestos sencillos que marcan la diferencia y preservan tanto la forma como el color con el paso del tiempo.

Lávalos del revés.
Reduce la fricción durante el lavado y ayuda a mantener intacto el diseño, evitando la aparición del desgaste y el peeling.

Prefiere siempre el lavado en frío.
El algodón, como toda fibra natural, es sensible al calor. El agua fría conserva su estructura, previene el encogimiento y mantiene la sensación de confort lavado tras lavado.

Suavizante, con moderación.
Un exceso puede alterar la intensidad del color y, a largo plazo, debilitar el elastano. Menos es más cuando se trata de cuidar bien los tejidos.

La secadora no es aliada.
El calor y la fricción aceleran el deterioro y provocan un encogimiento inmediato. Deja que tus calcetines se sequen al aire, de forma natural.